jueves, 4 de julio de 2013

Mi viaje con el cucumelo

Esta es mi primera publicación y quería comenzar hablando de algo que marcó un antes y un después en mi vida. Para entender muchos de mis pensamientos, es necesario saber qué es ese algo que cambió mi vida. Voy a hablar de mi primer viaje con hongos alucinógenos en pocas lineas.

 La primera vez que me invitaron nos fuimos con dos amigos a La Caldera, Salta. La Caldera es un pueblo ubicado a 25 km de la capital salteña. Es un lugar muy tranquilo, con ríos que atraviesan los enormes campos que rodean un pequeño dique.

 Qué es el cucumelo? Es un hongo alucinógeno que crece en la bosta del cebú o de la vaca en las épocas de lluvia que van desde noviembre hasta marzo. Reconocerlo es fácil ya que cuando partimos el tallo, automáticamente se pone azul. Nunca imaginé que algo tan simple como un hongo que crece en la mierda de un bicho tuviera tanto poder.

 Cuando llegamos a La Caldera comenzamos a caminar por los campos y a recolectarlos. Sin esperar demasiado comencé a comer. El efecto tarda en llegar unos 40 minutos y sentí su efecto cuando podía escuchar el viento, ver las hojas de los árboles moverse y sentí una paz inexplicable. Comencé a ver toda mi vida. Veía los miedos y las cosas que reprimía en mi niñez y empecé a realizar una profunda auto crítica de mi comportamiento en la sociedad pero por sobre todo con mi familia. Antes de esto yo no quería verlos y sentía que no me entendían. Ahí vi como, en realidad, eran ellos los que más me apoyaban en todas mis locuras y el amor por mi familia se hizo gigante.

 Pero no todo fue auto critica. En las 6 horas que duró el viaje también pude afianzar mis creencias, profundizar en mi espiritualidad. Lo raro es que nunca le dí importancia o nunca entendí lo de la paz espiritual. Siempre me consideré ateo y hoy en día soy politeísta. Me volví una persona que no se cierra a lo estrictamente real, sino que descubrí mi interés por lo místico y las religiones. Ahora soy una persona más tolerante que no se burla de alguien que adora a un elefante...ahora lo entiendo.

 En mi vida laboral también cambio todo. Después de un viaje a Perú (antes de probar hongos), descubrí mi pasión por viajar y conocer cosas, lugares y personas nuevas. Lo veía solo como una aventura. Cuando comí los cucus, profundicé en ese ideal de vida y decidí dejar mi trabajo, la casa que alquilaba, mi provincia, etc. El hongo me abrió la cabeza de una forma extraordinaria y me di cuenta que no sabía nada y que si seguía establecido en el sistema nunca iba a poder sentirme vivo. En nuestras casas y en las escuelas nos enseñan a ser sumisos del sistema. Nos dicen que tenemos que estudiar para trabajar para poder jubilarnos y finalmente morir en un geriátrico.

Todos me decían que mi decisión de viajar por el mundo sin plata era una utopía y comencé a tener ideas. Me pregunté ¿cómo hacían nuestros ancestros para viajar por el mundo sin plata? Hoy en día nos dicen que sin plata no podemos hacer nada entonces todos tomamos como prioridad a la plata. No niego ni reniego de la importancia del dinero pero ya no es una prioridad para mi. Ustedes se preguntarán como hago para mantenerme? Investigué mucho y mientras más averiguaba más me emocionaba. Hoy en día estoy seguro que internet es un invento de otro planeta porque allí encontré gente que sintió lo mismo y no solo en estos tiempos que corren, sino desde que existen las civilizaciones. Viajar por el mundo no es una decisión fácil. Hay que dejar los afectos e ir en contra de todo lo que nos enseñaron pero la fortaleza espiritual y mental que siento es indescriptible. Leí relatos de gente que trabaja en barcos por comida y así poder desembarcar en otros países. Trabajar por comida y alojamiento es algo muy usado y estar atento a todas las oportunidades es fundamental.

El cucumelo también me hizo entender películas, dibujos animados y el porqué de muchas cosas. Leí que desde tiempos ancestrales se usan este tipo de alucinógenos y estoy seguro que es el origen de muchas religiones y creencias tribales.

Podría estar horas hablando de la infinidad de cosas que despertó en mi ese viaje y es por eso que hice este blog, para poder compartir con quienes quieran conocer otro punto de vista de la vida. Me gustaría alentarlos a que cambien, que opten por las alternativas del sistema.

A lo largo del blog voy a expresar ideas políticas, de humor, de construcción colectiva y espiritual.
Algo más: nunca me reí tanto en mi vida como esa vez.


Saludos